La compilación de este manual son gentileza de Salomon Michan Mercado, basadas en el Rambam, el Kitzur Shulján Aruj, Rab
Yehezkel Ishayek y libros de medicina contemporáneos.
La Dieta del Rambam (05)
Manual básico basado en las enseñanzas del
Rambam y otros Jajamim acerca de qué, cómo y
cuándo comer, aplicado a nuestros días.
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RECOPILACIÓN DE LAS HALAJOT DEOT
DEL RAMBAM
CUARTO CAPÍTULO DE HALAJOT DEOT DEL
RAMBAM
[1] Es parte integral del servicio a Hashem que el cuerpo
esté sano y completo, ya que es imposible que el ser
humano llegue al entendimiento del Creador mientras esté
enfermo; por tanto, la persona debe alejarse de todas
aquellas cosas que causen daños a su cuerpo, y
comportarse, por ende, de acuerdo con las normas que lo
mantengan sano o que lo curen. Estas normas son las
siguientes: se debe comer únicamente cuando se esté
hambriento, y se debe beber únicamente cuando se esté
sediento. No es saludable contenerse de la eliminación de
residuos incluso un tiempo breve, sino que cada vez que la
persona necesite orinar o evacuar deberá hacerlo
inmediatamente.
[2] No es conveniente comer hasta la saciedad, sino que es
apropiado reducir un cuarto antes de satisfacerse por
completo. No se ha de beber agua cuando se come, sino
en cantidad mínima y preferentemente mezclada con vino.
Cuando comience la digestión de los alimentos en los
intestinos, entonces que la persona beba lo necesario,
cuidando de no exagerar el consumo de agua incluso
después de la digestión. Antes de comenzar a comer, la
persona debe evacuar todos los residuos, de manera tal
que no tenga que hacerlo a mitad de la comida. Es
apropiado hacer algún tipo de ejercicio antes de comer, de
manera tal que el cuerpo esté caliente. Se puede también realizar algún trabajo o alguna otra actividad física que
canse. La regla sobre el tema es la siguiente: conviene
esforzar al cuerpo y agotarlo cada día hasta que se
tempere: luego deberá descansarse un poco hasta estar
reposado y entonces consumir alimentos. Si la persona
acostumbra bañarse con agua caliente después de los
ejercicios físicos, ello es óptimo; si así hace, debe descansar
un poco y después consumir alimentos.
[3] Cuando la persona consuma alimentos, debe
permanecer sentado en un lugar fijo o inclinado levemente
a la izquierda; que no camine ni cabalgue ni se esfuerce
físicamente, ni conmueva su cuerpo ni pasee hasta que se
digiera el alimento consumido. La persona que se esfuerza
físicamente o que pasea después de haber consumido
alimentos, se causa a sí misma enfermedades graves.
[4] El día y la noche suman veinticuatro horas. Al ser
humano le es suficiente dormir un tercio de ellas, es decir,
ocho horas, y lo conveniente es que sea al final de la
noche, para que esas ocho horas terminen antes de la
salida del sol. Resulta entonces que se levantará por la
mañana antes de que amanezca.
[5] La persona no debe dormir sobre su rostro ni sobre su
espalda, sino sobre su costado, siendo recomendable que
al comienzo de la noche sea el costado izquierdo y al final
de la noche sea el costado derecho. No es saludable
dormir inmediatamente después de haber comido, sino
que debe aguardarse después de haber consumido
alimentos unas tres o cuatro horas. Tampoco es
recomendable dormir de día.
[6] Los alimentos que suelen “ablandar” el estómago,
como uvas, higos, fresas, sandías y melones, deben
consumirse, en primer lugar, antes de la comida y no
mezclarlos con ésta, sino que debe esperarse un poco,
hasta que bajen del estómago superior, para entonces
consumir otros alimentos.
Los alimentos que suelen endurecer el estómago, como
granadas, membrillos, manzanas, deben consumirse
inmediatamente después de comer, aunque es conveniente
no consumirlas en demasía.
[7] Cuando la persona quiera consumir carne de pollo y de
otros animales juntas, es recomendable consumir primero
la carne de pollo y luego la de otro animal. Así también al
comer huevos y carne de pollo, deben comerse primero
los huevos. Cuando haya de consumirse carne de vacuno y
carne de ovejas o chivos, es recomendable comer primero
la carne de estos últimos. La regla por seguir es siempre
adelantar el consumo de alimentos ligeros antes de
consumir alimentos pesados.
[8] Durante las épocas de calor es conveniente comer
alimentos fríos y no exagerar en el consumo de
condimentos, siendo apropiado consumir vinagre. En
cambio, en las épocas de lluvias (frío), se recomienda
consumir alimentos calientes y muchos condimentos, no
siendo apropiado consumir demasiada mostaza. Es
apropiado conducirse por estas normas dependiendo de si
se vive en lugares fríos o lugares cálidos, en cada lugar de
acuerdo con su clima.
[9] Hay alimentos que es totalmente nocivo consumirlos, y
por ende es conveniente abstenerse de ellos; por ejemplo, peces grandes, salados ya viejos; el queso salado ya viejo;
las setas y los hongos, junto con la carne salada ya vieja; y
el vino casero o de su lagar. También es perjudicial un
guisado que ya huele mal. Así, todo alimento que huela
mal o cuyo gusto sea muy amargo, para el cuerpo es como
veneno.
Hay alimentos que también son perjudiciales, pero no
en la medida de los anteriores. Por tanto, es conveniente
consumir sólo un poco de ellos en lapsos de tiempo
distantes.
En consecuencia, no se debe acostumbrar
consumirlos frecuentemente ni tampoco como
acompañamiento de los alimentos habituales. Nos
referimos a peces grandes, queso, leche reposada por
veinticuatro horas después de haber sido ordeñada, carne
de toros ya mayores o de machos cabríos ya mayores. Del
mismo modo, no son recomendables las habas, las
lentejas, los frijoles, el pan de cebada y el pan ázimo, el
repollo crudo, el cilantro, las cebollas, los ajos, la mostaza
y los rábanos. Todos ellos son alimentos perniciosos.
Como ya aconsejamos, no es conveniente que la persona
los consuma sino en cantidades mínimas y en épocas de
frío. No obstante, en épocas de calor no debe consumirlos
en lo absoluto. Las habas y las lentejas no son
recomendables para el consumo en épocas de frío ni en épocas de calor. Los zapallos (cierto tipo de calabaza), por
otro lado, deben ser consumidos durante climas calurosos.
[10] Existen ciertos alimentos cuyo grado de perjuicio es
menor que el de los anteriores, como los patos, los
pichones, los dátiles, el pan hecho con granos tostados
con aceite o pan que fue amasado con aceite. Así también
la sémola que haya sido muy bien tamizada hasta que no quede ni el olor de la gluma; el jugo de alimentos salados o
en escabeche; la gelatina de pescados en escabeche. Por
tanto, no es recomendable consumir estos alimentos en
demasía. El hombre que sea sabio y tenga control sobre
sus inclinaciones, no deberá dejarse arrastrar por sus
apetitos carnales y evitar los alimentos mencionados, salvo
en casos imperativos de curación. Esta persona será lo que
se denomina un hombre de temple.
[11] La persona debe abstenerse de consumir frutas
directamente de los árboles, y evitarlas incluso cuando
estén secas, y obviamente cuando estén frescas. Antes de
haber madurado, son como espadas para el cuerpo. Así
también, los membrillos son siempre nocivos; todas las
frutas agrias son perjudiciales y no deben consumirse sino
en mínimas cantidades en épocas de calor en lugares
cálidos. Los higos, las uvas y las almendras son alimentos
favorables siempre: ya sea frescos o secos. Por ende, el
hombre puede consumirlos siempre según lo que necesite;
y debe procurar hacer frecuente su consumo.
[12] La miel y el vino son perjudiciales para los niños y
beneficia a los ancianos, más aún en climas fríos; por otro
lado, siendo éstos alimentos, la persona debe consumirlos
en épocas de calor, cuidando de ingerirlos dos terceras
partes más de lo que los consume en épocas frías.
[13] La persona debe cuidarse de mantener sus intestinos
constantemente limpios, de manera tal que sus
evacuaciones sean un tanto líquidas. Esto es una norma
dentro de la medicina: abstenerse de evacuar, o evacuar
con dificultad, es causa de enfermedades. ¿Cómo se puede
curar el intestino si se ha esforzado mucho? Si se trata de
una persona joven, debe comer temprano por la mañana alimentos salados, escalfados, untados en aceite de oliva o
salmuera, o en sal sin pan; o que beba el agua en la cual
fueron hervidas espinacas, o que consuma repollo (col) en
aceite de oliva o salmuera, o sal. Si se trata de una persona
mayor, es recomendable que beba miel en agua caliente
por la mañana; luego, que aguarde unas cuatro horas y
después que coma. Es conveniente realizar esto por un día
o tres o cuatro, si lo necesita, hasta que mejore.
[14] Respecto a la salud del cuerpo se ha enseñado otra
regla: todo el tiempo que una persona hace ejercicio y se
esfuerza mucho y no come hasta saciarse, y mantiene sus
intestinos limpios, de seguro que no ha de enfermarse,
sino por el contrario, se fortalecerá físicamente, incluso
aunque consuma alimentos no saludables.
[15] Toda persona que se mantiene en reposo y no hace
ejercicio, o aquel que retrasa sus evacuaciones, o el que no
limpia sus intestinos, incluso si consume solo alimentos
saludables y se cuida según las normas de la medicina, de
seguro que sufrirá constantemente de dolores y su fuerza
física disminuirá.
Comer hasta la saciedad para el cuerpo humano es
nefasto, como si bebiera veneno, siendo el principio de
todas las enfermedades. De tal modo, la mayoría de las
enfermedades que sobrevienen a la persona son causadas
por alimentos no saludables, o por comer exageradamente,
pues el consumo hasta la saciedad es nocivo, incluso si se
trata de alimentos saludables. Así lo declara Shelomó
Hamélej: “La persona que cuida su boca y su lengua, sin
lugar a dudas que resguarda su alma de dolores” (Mishlé
[Proverbios] 21:23). Es decir, cuidar la boca de consumir
alimentos no saludables o de comer hasta la saciedad, y la lengua de hablar sólo lo necesario, mantiene a la persona
protegida.
[16] La forma de bañarse será la siguiente: es
recomendable que la persona ingrese al baño cada siete
días, siendo prudente no hacerlo inmediatamente después
de la comida; tampoco cuando se está hambriento, sino en
el momento que el alimento comienza a digerirse.
Se deberá lavar el cuerpo con agua caliente, pero no al
grado que el cuerpo se queme. En cambio, lavará su
cabeza con agua caliente, que el cuerpo se quemaría con
ella. Después ha de lavar su cuerpo con agua tibia, siendo
cada vez más tibia hasta finalizar con un lavado en agua
fría. Se debe cuidar de no poner sobre su cabeza agua tibia
o fría; además, el lavado con agua fría ha de hacerse sólo
cuando haya transpirado y frotado su cuerpo. Es
recomendable no permanecer demasiado en el baño, sino
sólo hasta que el cuerpo haya transpirado, y después de
haberlo frotado conviene lavarse y salir.
Es prudente evacuar antes de ingresar al baño[92] y
después de salir de él; tal vez haya necesidad de evacuar
durante el baño. Así también, la persona debe tratar de
evacuar antes y después de comer, antes y después de
cohabitar, antes y después de hacer ejercicio, antes y
después de dormir. La cantidad mínima al día es, por
tanto, diez evacuaciones.
[17] Cuando salga la persona del baño, debe vestir sus
ropas y cubrir cuidadosamente su cabeza en la sala de
entrada, de manera que no se enfríe súbitamente. Es
conveniente cuidarse de esto incluso durante el verano.
Después de salir, debe reposarse un poco hasta que se
enfríe la temperatura del cuerpo y sólo entonces comer. Si
la persona duerme un poco después de haber salido del
baño, esto es óptimo. Se debe cuidar de no beber agua fría
al salir del baño y, obviamente, no conviene beber dentro
del baño mismo. Si ocurre que la persona está muy
sedienta y no puede abstenerse de beber, es recomendable
que mezcle el agua con vino o miel. Si acostumbra untarse
con aceite en el baño durante la época de lluvias después
de haberse lavado, esto es óptimo.
[18] Es recomendable no practicar flebotomías (extracción
de sangre para limpiarla) constantemente; por tanto, sólo
debe realizarse cuando la persona lo necesite con extrema
urgencia. No deben realizarse flebotomías durante los días
cálidos, tampoco durante el periodo de lluvias, sino sólo
durante Nisán o Tishré. Cuando ya la persona tenga
cincuenta años, no debe someterse en absoluto a
flebotomías. Asimismo, es perjudicial extraer sangre e
ingresar al baño en el mismo día; también es perjudicial
viajar después de una extracción. El día que hagan una
flebotomía a la persona, deberá comer y beber menos de
lo que acostumbra; además, ese día debe reposar y no
realizar ejercicios físicos, ni pasear.
[19] El semen es energía física, es como la vida de la
persona, y se relaciona con la capacidad de su visión. En
consecuencia, tanto más se aumenten las poluciones, el
cuerpo disminuirá su fuerza física y su vida se desperdiciará. Esto es lo que declaró Shelomó Hamélej: “No entregues tu energía a las mujeres...” (Mishlé 31:3).
A todo el que exagera en las relaciones sexuales, la
vejez le sobreviene, sus energías disminuyen, su visión se
estropea y expele un mal olor de su boca y de sus axilas.
Además, se presentan fenómenos como la caída del
cabello de su cabeza, cejas y pestañas, mientras que los
pelos de su barba, axilas y piernas aumentan; los dientes
suelen caerse y muchos otros dolores le sobrevienen.
Debido a lo anterior, los médicos han declarado: “Es por
otras enfermedades que muere uno de mil; a causa de las
relaciones sexuales en exceso, mueren mil.” Por tanto, si la
persona desea vivir saludablemente deberá cuidarse de
estas actividades, siendo recomendable mantener
relaciones sólo cuando el cuerpo se encuentre sano y
fuerte. Si el hombre comienza a sentir cierto peso de las
caderas hacia abajo, como si los tendones de sus testículos
fueran jalados, y siente además el cuerpo caliente, debe
cohabitar, siendo esto la curación a esos síntomas.
[20] Para todo el que se conduce de acuerdo con las
normas que hemos enseñado, puedo ser aval suyo.
Seguramente no sufrirá de enfermedades hasta que
envejezca y fallezca, y nunca necesitará de médicos.
Siempre su cuerpo se mantendrá sano e íntegro, a no ser
que su fisiología esté afectada por alguna anomalía de
nacimiento, o que hay practicado alguna costumbre
insalubre desde su nacimiento, o que sobrevenga una
epidemia o hambruna sobre el mundo.
[21] Todas las conductas saludables que hemos
mencionado no corresponde practicarlas sino a una
persona sana; pero una persona enferma, o que alguno de sus miembros esté enfermo, o que haya practicado alguna
costumbre insalubre por mucho tiempo, cada uno de ellos
tiene que someterse a terapias especiales y métodos
diferentes, cada uno conforme a su enfermedad, como
hemos de declarar en el libro sobre medicina.
[22] En un lugar donde no se encuentra un médico, no es
recomendable que la persona se desvíe de los métodos que
fueron descritos en este capítulo. Cada uno de ellos
finalmente trae el bienestar físico.
[23] En una ciudad en que no se hallen las siguientes diez
cosas, uno estudioso de la Torá no debe habitar ahí, y éstas
son: médico, practicante de flebotomías, baño, lugares
dispuestos como inodoros, agua al alcance de la mano (por
ejemplo: ríos o manantiales), Bet Hakenéset, maestro de
niños, escribano, recaudador de dinero para beneficencia,
y tribunal de justicia que pueda aplicar castigos y
encarcelar.
92 Cuando mencionamos “bañarse” o “entrar al baño” nos referimos a
bañarse con aguas calientes y vapores; ya que así es la intención del Rambam
y así se acostumbraba..